Turismo

Mitos y Leyendas

Originalmente los cementerios formaban parte del templo, en Jocotepec el templo se encontraba en la parte central de la población y su cementerio estaba en donde actualmente es el atrio así como una parte de la plaza. Con las Leyes de Reforma en México se secularizan los cementerios por lo que éste deja de pertenecer a la Iglesia, en un intento por mantener limpias las poblaciones los panteones son ubicados a las orillas de los pueblos. Así nace este cementerio municipal, que abre sus puertas de este nuevo recinto en 1860.

Enfermedad y muerte en la Nueva España

En el siglo XVII existen en la Nueva España brotes epidémicos de hambre en todo su territorio, uno de estos ocurre en 1615 diezmando a gran parte de la población, y otro de los más terribles en 1692 el cual se prolonga por varios años más. La alta mortalidad de población indígena la cual se dedicaba principalmente a las labores del campo, se preparó el terreno para las hambrunas ya que a causa del abandono del campo se ocasiono escases del alimentos básicos como maíz o trigo además de los males que esto producía tales como pobreza desnutrición e incluso la muerte, trajo consigo males como el bandolerismo, la rapiña, la prostitución y otros disturbios sociales. 

El territorio se estaba preparado para recibir a los cuatro jinetes del apocalipsis: Hambre, guerra, peste y muerte. Esto por varios motivos que fueron preparando su llegada la conquista militar junto con la brusca destrucción de las estructuras de la sociedad indígena al igual que la desaparición de diferente especies de flora y fauna que servían como alimento a esta sociedad, la imposición forzada de leyes y religión europea, las enfermedades traídas por los españoles la viruela, sarampión, tifo, al igual que otros males casi todos infecciosos.

La falta de higiene y atención médica facilito que enfermedades endémicas adquirieran niveles epidémicos catastróficos. Aparecen severos brotes de neumonía, el piojo trasmitía mortales epidemias de tifo, este último sobretodo en la zona del Valle de México. Los brotes de viruela y sarampión que llegaban por barco a las costas de Veracruz, que era el puerto comercial más importante del virreinato, después de introducirse se propagaban por todo el territorio a través de las rutas comerciales, llegando lentamente pero seguro a cada rincón del territorio novohispano. La peste se alió al hambre, a la guerra a la insalubridad, la deficiente atención hospitalaria y el atraso en las ciencias médicas, como una manera de contrarrestar esto se recurría a la medicina alternativa: magia, brujos, curanderos esto lejos del Santo Oficio y por parte de la Iglesia Católica se recurría a plegarias, ya que eran el recurso idóneo para curar todos los males. Se aconsejaba purificar el aire con olores armónicos, para reconfortar el espíritu. Se creía que las enfermedades se adquirían a causa de algún desequilibrio y era necesario aplacar la ira divina ya que con enfermedad y muerte, Dios castigaba los pecados de los hombres, se recomendaba reposo, una dieta adecuada, esta generalmente eran caldos, si la enfermedad era caliente y húmeda se trataba con plantas de botánica mexicana, o se recurría a otros remedios como lavativas o sangrías.
Para 1613 la Audiencia aprobó las ordenanzas que dejaban en manos del ayuntamiento las labores de saneamiento de la ciudad, vigilar y mantener en buenas condiciones el abastecimiento de agua, cuidar el acarreo de inmundicias y basura, limpiar calles, plazas, canales, cloacas empedrar e iluminar calles, controlar el estado de alimentos y bebidas.

Durante el siglo XVII los hospitales ya existentes como el de Jesús, el de San Lázaro y el del Amor de Dios se sumaron a otras fundaciones como las ordenes hospitalarias así además de los votos de castidad, pobreza y obediencia tomaban voto de hospitalidad, dando atención a los enfermos.

El entierro de los cadáveres se realizaba en los atrios anexos a los templos, manteniendo una estrecha convivencia entre vivos y muertos. Por la limitación del espacio a causa de las grandes epidemias se tenía que exhumar los cuerpos más antiguos, algunos de estos en estado de descomposición, para efectuar nuevas inhumaciones, el olor de estos lugares contaminaba el ambiente y hacían recordar que la muerte estaba presente. El acarreo de los cadáveres a su destino final se hacía en carretones descubiertos y a diferentes horas del día, dependiendo de la demanda, para sepultar en atrios, hospitales, templos y conventos.

Para poder contener los estragos de estas epidemias la Iglesias organizaba procesiones, misas, novenarios y oraciones. Tarde o temprano tras los insistentes ruegos el milagro ocurría, todos se lavaban las manos y era Dios quien castigaba con enfermedad y muerte las malas acciones de los hombres.
Encontramos que hace algunos siglos esas mismas epidemias , enfermedades y la muerte era algo con lo que la población tenía que lidiar constantemente este pueblo que no fue la acepción a todos esos males, en el siglo XIX las epidemias eran muy frecuentes aquí en Jocotepec de 1815 a 1851 encontramos diversos brotes epidémicos en 36 años dos de viruela, dos de sarampión y los otros dos de cólera que son los más recordados, las enfermedades como sarampión y viruela principalmente afectaban a la población infantil, llegando a casos muy graves los que se presentaban en la región con hasta un 7% de decesos entre los párvulos de la parroquia esto fue lo que ocurrió en 1815, otras enfermedades como el cólera afectaba a la población adulta el brote más grande de esta enfermedad se presentó en 1833, se dice que era tan grave la situación del pueblo que llego el momento en que las familias en lugar de sepultar los cadáveres los tiraban en un lugar lejano al pueblo, lo que en la actualidad es el crucero de  Zapotitán serviría como cementerios provisional, dejaban los cuerpos en algunos casos sin darle sepultura, esto por el miedo de contraer el cólera. En Jocotepec se perdieron los registros realizados por el párroco por tal motivo no se puede tener un número exacto de la cantidad de población que perece a causa de esto, pero encontramos que en Ajijic durante esos años formaba parte de la parroquia de Jocotepec es un 7% de habitantes que fallece por el cólera.

No sería hasta 30 años después que este cementerio abrió sus puertas, la única tumba que se tienen apenas 8 años después de la apertura del cementerio es de María Dolores Espinoza de Rivera---- (falta información sobre causas de muerte) ---- además de esta no se conservan tumbas tan antiguas, sino desde finales del siglo XIX, era algo común tener nichos en los cementerios y es precisamente en uno de esos en donde encontramos la tumba más antigua de lo que es el cementerio.

Además de esta nos encontramos con otras tumbas de principios del siglo XX estas tienen un estilo afrancesado que era muy común en esa época.

La tumba de 1909 es de un sacerdote católico que era originario del pueblo de Mexticacán José Natividad Gómez, el cual estaba de planta en la hacienda de Huejotitán, se recibió en el año de 1906 durante sus tres años de vida sacerdotal estuvo en la hacienda, “era muy de su gusto montar a caballo y jugar soga, atracción que le sería fatal… El 10 de abril de 1909, cuando regresaba de celebrar misa en Zapotitán, miro algunas vaquillas y le dijo a su acompañante que se las llevara para echarles un pial, el cual le obedeció lazando una de las vacas y a la fuerza se la llevo; el padre le hecho otra lazada y la sujeto al caballo, pero este cayó sobre el padre. Al avisar el suceso en la hacienda, fueron varias personas a auxiliarlo y lo trasladaron en camilla, sufrió fracturas en una pierna, un brazo y varias costillas…Duró tres días muy enfermo, al tercero se puso muy grave y murió” con apenas 26 años de edad. “el padre Natividad, entro en agonía final a las dos de la tarde, por esta razón se le pidió al administrador de la hacienda de Huejotitán, que parara un momento una maquina trilladora porque hacía mucho ruido y no lo dejaba morir en paz, a lo cual se negó este hombre porque aún faltaba mucho trigo por trillar y la temporada de lluvias estaba ya cercana. Momentos después falleció el padre Natividad y al momento comenzó a incendiarse y quedo arruinada, a pesar de los esfuerzos por reparar la maquina a la brevedad, llegaron las lluvias y una gran cantidad de trigo se echó a perder”

Tumba de 1904 María Ibarra, era originaria de la hacienda de Potrerillos y falleció de apenas cinco días de nacida.

Tumba de los tres hermanos (Olmedo) hijos de Donaciano Olmedo (de los de la lonchería) y María Mercedes Núñez, Leonardo fallece de una afección cardiaca, Miguel (no existe el registro, probablemente por tener unos cuantos meses de edad) y Austroberto muere a causa de una simple gripe cuando tenía 7 años de edad.

Los tres Hermanos, “los hijos de doña Jacoba León, aquella señora vivía por la calle Morelos oriente al otro lado de la casa de un señor conocido como Don Cándido Pérez, los nombres de sus hijos eran Enrique, Marcelo y Juan de apellido Sánchez de León, estos tres hermanos se encontraron una fuerte cantidad de dinero en monedas de oro, sobre este tesoro pesaba una maldición, ya que ese dinero tenia orígenes muy obscuros en la forma en cómo lo adquirió quien lo escondió, y quien llegara hacer uso de este sería castigado con el deceso inesperado de tres miembros de su familia, al encontrarse estos tres jóvenes con ese dinero desatendieron por completo aquella maldición y tomaron la determinación de hacer uso de este, los resultados de esta maldición no se hicieron esperar,  esta es la tumba corresponde a esos tres hermanos, fallecen con apenas unos cuantos meses de diferencia entre uno y otro el primero de ellos en fallecer fue Juan Sánchez el 14 de agosto de 1928 cuando tenía 32 años el muere ahogado en el lago de Chápala, quien reconoce el cadáver y da aviso fue su hermano Enrique Sánchez. Quien sería el segundo en perder la vida, Enrique muere unos pocos meses después el 14 de marzo de 1929 (leyenda; muere en las mismas circunstancias que su hermano Juan ahogado en el lago de Chápala, no se puede constatar esto ya que no existe el registro de defunción de Enrique, él tenía 27 años). Meses después su hermano Marcelino también pierde la vida, en el mes de Septiembre de 1929  la causa de muerte de Marcelino es por herida de arma de fuego, según consta en acta de defunción, así que la maldición se dejó sentir sobre estos tres hermanos que se vieron tentados por el dinero y lo pagaron con su vida.

En la actualidad a sufrido varias modificaciones así como anexos de nuevos lotes ya que el pueblo así lo requirió  a causa del incremento en su población.

Una de las personas que cuidaron durante muchos años este recinto era una mujer comúnmente conocida como la cuata así que cuando alguien morían decían –ya se fue con la cuata.

El Mezquitito ese mezquite tiene prácticamente desde que el cementerio abrió sus puertas, se dice que cuando alguien de Jocotepec iba a fallecer escuchaban como el árbol hacia ruido, que esa era una señal de que el panteón contaría con un nuevo inquilino, antes de ser sepultado un cuerpo se descansaba unos minutos bajo la sombra de este mezquite para que se hicieran las ultimas oraciones por su eterno descanso teniendo su cuerpo presente, aun hoy encontramos este árbol que espera la llegada de los nuevos moradores para brindarles su sombra.

En la calle que se encuentra al norte del cementerio fue el camino real, era transitado por diferentes personas vivas y otras que a pesar de no pertenecer más a este mundo tienen aun algo que las une con este camino, es conocida esta calle como el ánima sola, esto por una tradición católica que da un lugar a esta anima, pero no solo por eso sino que también si alguna vez transitan esta calle por la noche tienen que tener cuidado de encontrarse con esa anima sola que está ahí, claro que no serían los primeros en toparse con ella y quienes lo han hecho no vuelven a pasar jamás por la noche por este lugar, se dice que esta anima tiene forma femenina, con su vestimenta en color claro que hace ver aún más pálido este espectro que casi tiene un color transparente y solo se ve iluminado por unas cuantas veladoras que algunos buenos cristianos traen para que esta anima que no encuentra su lugar llegue a su destino.

Un camino viejo siempre es diferente a una calle por el caminaron quienes ya no pertenecen a este mundo, tal es el caso de Toscano este hombre fue un famoso bandolero de esta región,  cuando el cometía robos enterraba su botín en diferentes lugares del cerro, pero estos tesoros no podían estar sin ser custodiados por lo que al ser enterrados asesinaba alguna persona con la finalidad que el alma de esta fuera quien protegiera este tesoro dejando así a su paso docenas de tesoros y almas perdidas,  atadas al cuidado de las pertenencias de Toscano, que se dice que toscano paso tantas ocasiones por este camino  con su caballo que aún se puede escuchar de vez en cuando que pasa aun por aquí, cuidando aun que nadie se atreva a llevarse los tesoros que tantas vidas costaron y que aún hoy en día las almas de algunos pobres infelices siguen cuidando.

Estos caminos testigos silenciosos de los viajeros nocturnos han sido testigos de muchos encuentros en el año de 1935 un joven de este pueblo se dirigía de regreso a su casa después de visitar a su novia que vivía para Zapotitán, cuando a lo lejos con el claro de la luna alcanzo a ver un hombre que se dirigía hacia Jocotepec muy lentamente como esperando que este joven le diera alcance, como era de noche no le pudo ver la cara, lo único que alcanzo a ver eran sus elegantes vestimentas color negro igual que el caballo que el hombre montaba, el joven le dio alcance y el hombre lo saludo muy amablemente preguntándole que hacía a esas horas por ese camino, el joven inicio animado la conversación con ese hombre explicándole que iba a su casa después de ver a su novia, el hombre lo escucho y le dio el consejo de no salir tan tarde, porque uno no sabe con lo que se puede topar a esas horas, así continuaron el camino el hombre parecía agradable y de buenos tartos con el joven y justo antes de llegar a donde se encuentra el cementerio el caballero le pidió si tenía un cigarro que le pudiera obsequiar, el joven se apresuró y le entrego el cigarro al tener este el cigarro le dice –amigo no tiene lumbre- el joven saca una caja de cerillos que tenía en el bolsillo de la camisa y lo enciende para eso el hombre se había llevado el cigarro a la boca, el joven entonces acerca el cerillo encendido a su cara, y lo que vio fue una criatura entre hombre y animal, con los ojos rojos que bien parecía saldrían llamas de ellos al ver esto el joven se desmayó. Fue encontrado hasta el día siguiente en ese lugar, quienes lo encontraron le preguntaron si estaba borracho, el les conto lo que había sucedido no podían creer lo que les estaba contando, pero tal fue el susto y después de la advertencia que le hizo ese hombre que el joven no regreso a buscar a la novia por miedo de encontrarse a ese hombre nuevamente en el camino de regreso a su casa.

Claro que no es el único se escucha en las calles de este pueblo, si prestan atención alguna noche pueden escuchar una carreta por las calles de Jocotepec, es curioso escuchar ese tipo de vehículos en este pueblo en esta época, pero esto ocurre desde hace muchos años, durante muchos años “Jocotepec se estremecía porque con mucha frecuencia escuchaban salir una carreta precisamente del cementerio municipal, es conducida por una persona que se cubre la cara con una tela obscura, la carreta no es tirada por ningún animal, pues sola se mantiene vertical y se desplaza en su inicio por la calle Morelos, para luego descender por cale niños héroes dar vuelta por la Juárez hasta Nicolás Bravo, a su regreso puede utilizar cualquier calle del pueblo, la carreta generalmente es acompañada por varios perros que aúllan de una manera tenebrosa, y en la parte de atrás arrastra unas cadenas, hace años cuando las calles eran de empedrado se escuchaba más fuerte el ruido que estas cadenas producían sobre las piedras. Las personas que vivían por la ruta que esta carreta transita se resistían a asomarse por las ventanas a ver de qué se trataba, cuando esta carrosa sale del cementerio al día siguiente un habitante del pueblo pierde la vida, la gente relaciona que la carreta anuncia el fallecimiento, otras personas relatan que la gente que escuchaba el sonido de la carreta, el aullar y ladrar de los perros, entraba en estado de shock, sin poder reaccionar durante varios minutos, sin poder reaccionar durante varios minutos por lo impresionante de aquellos sucesos, a otros les provocaba pánico terrible y escalofríos” pero algunos curiosos no tendrían tanta suerte una mujer llamada Margarita escucho una noche este sonido, lo que la llevo a la ventana para poder ver qué era lo que lo producía, su marido que estaba en ese momento con ella le pidió que no fuera a abrir la ventana, que era mejor no saber que eran alunas cosas pero la mujer no escucho, se acercó a la ventana y vio hacia la calle, desde ese momento perdió el conocimiento y al día siguiente muere sin saber que causo su muerte…. Ni que fue lo que vio por la ventana.

Durante la noche de día de muertos algunas personas han visto salir de este cementerio a todos los habitantes de este lugar, ellos llevan en las manos una vela para que les ilumine su camino todos recorren las calles con dirección al templo del Señor del Monte, al llegar al templo todos entran en él, esto ocurre después de las doce de la noche y solamente esa noche del año.

Así como ocurre con quienes se encuentran sepultados en este lugar hay otros que tienen deudas pendientes, tal es el caso de un hombre de este pueblo que cada año tenía como manda ir caminando a Talpa para visitar a la Virgen, era un hombre de buenos tratos hacia los demás este nació a principios del siglo XX era agricultor, pero en ciertas épocas del año se dedicaba a la elaboración de carbón, con esto mantenía a su familia con esfuerzos logro poco a poco hacerse de un pequeño patrimonio para vivir más cómodamente, unas cuantas cabezas de ganado, su casa y tiempo después un terreno que se encuentra por la calle Juárez, este había pertenecido a sus padres y por fin gracias a su arduo trabajo lograba tener el dinero suficiente para poder pagar por él, para 1950 cualquier trámite necesario de escrituras se tenía que ir a Chapala, pero ya para ese momento este terreno se encontraba con problemas ya que alguien más quería adueñarse del lugar, el día de firmar las escrituras llego era el mes de mayo, salió temprano de su casa y camino por la calle Independencia, al llegar a la esquina que cruza con la calle Juárez se encontró con quien peleaba ese terreno, no le dio tiempo de nada saco una pistola y le dio un disparo muy cerca del corazón, lo asistieron rápidamente llevándolo a su casa, para que pudiera despedirse de su esposa e hijos haciéndolos prometer que no tomarían represalias en contra de quien le había disparado, en sus últimos momentos recordó a la virgen de Talpa encomendando su alma a ella para que le indicara el camino así falleció pero la promesa que él había hecho a la virgen sigue y por esa razón se le ve cada año camino a Talpa para cumplir con su manda, la gente lo reconocía por las ropas que este usaba una camisa y pantalón de manta.

Al ser este el camino principal y entrada del pueblo se tenía que pasar muy cerca del cementerio, dos jóvenes que venían de pasada por este lugar desde lejos alcanzaron a ver que había una fiesta aquí, les pareció muy raro que alguien fuera por la noche y sobre todo que hiciera una fiesta, se veían muchas personas todas con velas encendidas, pensaron que era normal tuvieran estas luces ya que a esas horas ya había obscurecido, hablando entre ellos daban ideas de que podían estar haciendo a esas horas en este lugar, será una fiesta? No quizás están sepultando a alguien Y así fueron caminando y tratando de entender que podía pasar, entre todos los que estaban se distinguía una mujer con un vestido blanco, de cabellos canos que era quien se veía más animada entre la multitud, cuando los dos jóvenes se acercaron lo suficiente vieron como paseaban sobre las tumbas sin tocar el suelo, no cantaban el murmullo que ellos escuchaban eran oraciones, se fueron corriendo al ver todo esto entre los campos de maíz, no podían creer lo que acababa de ocurrir, le comentaron a su madre todo y esta estaba muy sorprendida, intentaba recordar a quien se había sepultado con las vestimentas que sus hijos describían, después de algunas horas de esto y apenas amaneciendo escucharon con el sonido del templo se estaba anunciando la muerte de un joven del pueblo, fue entonces cuando la madre de aquellos jóvenes recordó a quien se le había dado sepultura vestida así y fue precisamente a la madre del joven que estaban anunciando, que ya una noche antes esperaba ansiosamente la llegada de su hijo y poder reencontrarse.

La muerte no elige a quien se lleva, para ella todos somos iguales ricos, pobres, ancianos y niños estos últimos son inocentes de corazón puro, a ellos les gusta mucho jugar pero generalmente no juegan solos por lo que en algunos casos ellos invitan a jugar a alguien más, se imaginan jugar a las escondidas en el cementerio, si tiene muchos lugares en donde se podría alguien esconder, en más de una ocasión y más de una de las personas que vienen a este lugar a regar sus plantas y a visitar a sus parientes que aquí se encuentran se han topado con un niño, una vez una señora que lo vio creyendo que este pequeño de aproximadamente tres años se había separado de sus padres y estos se preocuparían al no verlo a su lado lo empezó a seguir hablándole –niño! ¿A dónde vas? Ven, no te vayas para allá, ¿en dónde están tus papás?- a lo que el niño no respondía siguió caminando solo apresuro el paso casi hasta correr, la señora no lo perdía de vista con la mirada, caminando a buen paso tras él, hasta que de pronto se dio cuenta porque esta criatura podía caminar tan de prisa entre las tumbas sin ningún problema, esto era porque sus pies no tocaban el suelo sino que iba sobre estas su asombro fue aún mayor cuando vio que el pequeño se perdía al entrar a uno de los sepulcros de este lugar, desde ese día la señora no regreso al cementerio a causa del miedo que sintió por lo que vio, no es que el niño sea malo ni que intentara asustarla en realidad lo que él quería era un compañero para poder jugar, y porque no hacer una travesura.

Hasta hace pocos años se sepultaba los cadáveres en la tierra, no como actualmente se hace entonces era algo común tener que sacar un cuerpo que tenía más tiempo sepultado en el lugar en donde se haría el entierro, en este pueblo tres hombres eran quienes comúnmente  hacían esto, ayudando así a la familia que traería a sepultar un cuerpo, por esta razón son ellos quienes cuentan varios hallazgos realizados al hacer este tipo de exhumaciones uno de estos ocurrió al traer el cuerpo de un miembro de una familia muy conocida en la localidad, quien unos años antes había perdido a otro miembro de la familia este era un hombre joven, atractivo, muy agradable que a muy temprana edad perdió la vida, años después sería necesario sacar su cadáver para una nueva sepultura, los hombres llegaron e iniciaron sus labores, llevándose una gran sorpresa al llegar al ataúd que ocupaba este joven encontrando el cajón en buen estado y aun mayor cuando lo abrieron pues el joven se encontraba como recién sepultado lo único que tenía era una pequeña marca en una de sus mejillas, entre sorpresa y miedo lo único que se les ocurrió hacer fue ir a buscar al sacerdote que cuando escucho esto rápidamente se dirigió al cementerio, cuando vio que era cierto lo que habían dicho, les pidió que lo dejaran un momento solo con el cuerpo los hombres obedecieron a lo que el sacerdote les pidió, trascurrido casi una hora el sacerdote les pidió, trascurrido casi una hora el sacerdote los llamo para que se acercaran y dieran sepultura a los restos el ataúd estaba cerrado y el padre les pidió no lo fueran a abrir retirándose del lugar, cuando los hombres estaban a punto de volver a enterrar el cajón lo sintieron muy liviano como si este estuviera vacío, su curiosidad fue más grande que la obediencia de los hombres y revisaron para ver nuevamente el cuerpo al abrirlo lo único que encontraron en él fueron cenizas y unos cuantos huesos que eran los restos que quedaban del joven.

“El pueblo que vive bajo las aguas del lago; se cuenta que hace muchos años se presentó una terrible sequía que dio lugar a que el lago de Chapala perdiera sus límites originales, y ello provocó que muchas personas de San Juan Cósala, construyeran frente al pueblo actual y en lo que era terrenos del lago una serie de fincas y un templo. Así también, se relata que las personas de mayor edad se oponían a que se desarrollaran aquellas edificaciones y advertían a sus coterráneos  que no desafiaran a la naturaleza que en cualquier momento el lago de Chapala podía volver a surgir y todo quedaría bajo las aguas, sin embargo, estos consejos fueron desobedecidos, pues la gente sostenía que la laguna jamás resurgiría. Pasaron los años y un buen día se presentaron torrenciales aguaceros que de la noche a la mañana, hicieron que el lago recuperara sus niveles naturales, y como es de imaginarse aquella parte del pueblo y el Templo, quedaron totalmente cubiertos, y a la vez encantados por haber desafiado a la naturaleza. Para estas fechas son muchas las personas de edad avanzada, que sostienen que en la semana Santa, en la semana de Pascua y en especial el 24 de junio día de las fiestas patronales de la población de San Juan Cósala, al comenzar la penumbra de la noche y sobre todo al despuntar el nuevo día, se escuchan campanadas que salen del fondo del lago, así como reflejos de todo lo que fue aquella parte del pueblo, y que permaneció atrapada por las aguas. Los pocos pescadores que aún quedan por la región, también afirman haber escuchado el sonido de las campanas y reflejos del pueblo que emerge y se vuelve a hundir y que fuera de las épocas del año que son mencionadas antes, nunca se vuelve a escuchar ningún sonido, ni se percibe reflejo alguno. Incluso otras personas sostienen la opinión que el sonido de las campanas, no lo escucha toda la gente y que quienes las escuchan sienten que se tienen que dirigir hacia la rivera del lago de Chapala”.

“El Chante y la campana desaparecida; en los años felices del lago de Chapala, existía una capilla que lindaba al norte con la carretera Jocotepec-Chapala, y al sur con el vaso lacustre y que a principios de la etapa histórica colonial esta pequeña capilla se construyó para que la gente del lugar y personas de paso llegaran a hacer oración y encomendar sus necesidades a los patronos de la Iglesia Católica, y como dato particular estaba dotada de una campana muy bonita que tenía un excelente  sonido, ello despertó la codicia de los amantes de lo ajeno, y un buen día un sacrílego se robó la campana, y como pudo logro subirla a una canoa y tomo rumbo a la población de San Luis Soyatlán, se dice que esto ocurre en época  que no es de lluvias, y que sin embargo cuando se encontraba a media laguna en la parte más profunda, el cielo se cubrió de nubes amenazantes y las aguas de la laguna se encresparon, generándose una fuerte tormenta y rachas de viento que provocaron el hundimiento de la embarcación del ladrón y junto con esta la campana, que fue a parar al fondo del lago. Desde entonces, del México colonial hasta nuestros días, son muchos vecinos del Chante, quienes han escuchado el sonar de la campana, sobre todo en las noches tranquilas, y que el sonido se extiende desde media laguna hasta rebotar en las montañas  que se ubican en los extremos del lago de Chapala. Que ahora con el paso de los años, y las modernidades para navegar bajo las aguas, se ha buscado con insistencia la campana de la Capilla del Chante, sin lograr su recuperación, sin embargo, el sonido y los repiques que se escuchaban cuando lucía en la capilla, se repiten con plena concordancia en las ya pocas profundidades del lago de Chapala.”

 

IMUJER Dif Municipal

CURP Actas diversas Servicio Nacional de Empleo Denuncia Ciudadana INFOMEX ¿Vas de Viaje? DIF Jalisco Congreso del Estado de Jalisco ¿Vas de Viaje?